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Safari en Kenia


Viajar a África para ir de Safari era algo que teníamos claro que queríamos hacer, pero no teníamos ni idea de cómo funcionaba realmente este tipo de viaje y tampoco encontramos información clara al respecto donde se contara realmente cómo era el viaje.

Masai Mara, Lago Naivasha y Amboseli

 
Lo que hay que tener claro es que son muchas horas en coche y con esto no nos referimos al safari en sí, sino a los trayectos entre los diferentes puntos que visitamos, en este caso fue Masai Mara, Navaisha y Amboseli.

Cada día nos levantábamos a las 6 de la mañana para desayunar a las 6:30 y estar en la puerta a las 7 para empezar el safari.

Las distancias entre un punto y otro suelen ser de unas 6 horas por lo cual entre los safaris y los destinos que visitas pasas la mayor parte del tiempo en ruta por caminos llenos de baches y sin asfaltar en su mayoría. Pero una cosa si os aseguro, merece la pena absolutamente todo y en realidad no se hace duro para nada.

 
Hay ciertos consejos que me hubiera gustado saber:

El agua del grifo es exclusivamente de uso externo, con esto me refiero a que en la mayoría de los sitios no puedes ni enjuagarte la boca para lavarte los dientes, algo que no me preocupa, pero a mi pelo sí. Llevar un champú y un acondicionador bueno es ideal para que tu pelo no se quede como esparto.

Durante los safaris es común ir con el techo del coche abierto y la brisa en la cara, recomiendo ir con el pelo recogido en una tranza o moño porque entre el viento y la tierra acabas como un fragel y luego resulta imposible cepillarte.

Tema mosquitos, por lo menos en la época que fuimos nosotros, agosto, nos contaron que solo picaban por la noche, y debe ser verdad porque no logramos ver ni uno solo. Y para dormir siempre hay mosquiteros e incluso sistemas de ultrasonidos para evitar que entren.

Las botas no son necesarias en absoluto porque no te puedes bajar del coche en ningún sitio excepto en Crescent Island, una pequeña isla donde no habitan los grandes depredadores y puedes caminar entre las jirafas, cebras, gacelas, entre otros. Con llevar un calzado cómodo tipo deportivo es más que suficiente.

La temperatura varía mucho a lo largo del día, fría por la mañana y la noche y calor a medio día, por lo que lo ideal es ir vestido como una cebolla. En nuestro caso compramos una chaqueta fina de plumas y eso nos resolvió todo el viaje ya que ni ocupa ni pesa.

Es importante lleva dinero en efectivo, en todos sitios aceptan euros, para dar propinas al guía, personal del hotel y pagar en los mercados masáis donde comprar sobre todo para apoyar las familias de las tribus. Las propinas no son obligatorias, pero es lo más común y se trata de apoyarlos.

Si quieres sacar fotos necesitas una cámara con un buen objetivo que te permita sacar fotos a cierta distancia, con el móvil será imposible captar todo aquello que quieres.

Para los preocupados por la comida, en todos los sitios donde nos quedamos, había un poco de todo, carne, pasta, verduras, arroz, nada raro y todo comida sana y variada.

En casi todos los hospedajes hay unas piscinas bonitas y limpias pero que prácticamente no vas a tocar porque cuando tienes tiempo es al volver del safari y normalmente ya hace fresco. Hay que tener en cuenta que en agosto allí es invierno.


 

COVID: En todos los lugares que fuimos tenían especial cuidado con la higienización y el uso de mascarillas, por lo que no sentimos miedo en ningún momento.